viernes, 3 de febrero de 2012

El tabú del Romance

En la actualidad, las historias de amor son cursis o trilladas para el vox populi. Un final feliz es una comidilla de Hollywood, y el amor, es solo para los poetas, los cuales por cierto, parecen seres inmortales al mejor estilo ángeles, donde nadie en su vida los ha visto pero ha oído hablar de ellos en más de una ocasión.
En las mujeres, funciona como un repelente para los hombres el hablar de romance, al menos en algunos cuantos, y cuando se menciona la palabra “peluche gigante, o canción” huyen despavoridos cual si tuvieses gripe A.
Entonces claro, nuestra impresionante genética femenina para la supervivencia de nuestra especie (o le deseo de conquistar), hace que neguemos el romance
¿Es que acaso nos hace más modernas, más accesibles, o más maduras?

“ja, mira el mensaje que me mandó, no puedo creer que me diga estas cosas”….
“Me dedicó un poema… está loco”

Mierda.
 
O sea ¿qué? ¿No a las velas y si al Mc donals? Quizás es demasiado simplista, quizás los extremos siempre sean malos.

No digo que no podamos considerar romántico que en medio de un pogo recitalero nuestro romeo aparté de nosotros al chico sudoroso que nos golpea con su mosh. No, eso sigue siendo romántico.

Lo negativo es cuando negamos el romance cuando lo sentimos latir en las venas, como la sangre acumulada debajo de un moretón.

Además, y si sos joven, es aun menos probable que para los demás estés enamorada. Sí tenes doce años y publicas en tu Facebook cuanto amor le profesas a “esa persona especial” los comentarios negativos atormentaran tus notificaciones y todos culminaran en “Eres muy joven para sentir amor”.

Pues les recuerdo entonces, que Julieta aun no había cumplido las catorce primaveras.

¿Entonces qué? ¿El amor es cosa de los románticos –en peligro de extinción- y los escépticos han dominado el mundo?
¿Es necesario viajar a Verona o a Siena para encontrar el amor? ¿No se puede acaso conocer a un romeo en la parada del colectivo?

¿Por qué nos obligamos a no sentir?

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