martes, 26 de junio de 2012

Patrones en las relaciones


¿Cuántas veces repetimos un patrón?

Después de cierto número de experiencias casi parece normal encontrar en ellas ciertas rasgos o características en común, y no, no somos precisamente nosotras lo único que los une.

Hablo de un entramado de relaciones, una especie de empapelado de parejas viejas, recicladas.

Nube –velero –ancla- nube –velero –ancla.

Músico –pintor –idiota –músico –pintor –idiota.


Y si es cierto, y si de verdad vamos por la vida viviendo y reviviendo relaciones del pasado, ¿Cómo es posible que luego nos quejemos de que todos son iguales?

Nos hacemos llamar selectivas, pero estamos siendo discriminativas.


Quizás, no elijamos de manera deliberada, quizás tres meses después nos demos cuenta que una palabra, un comentario o su profesión es exactamente igual al de nuestro ex y es en ese momento en el que deberíamos tener la suficiente entereza para no huir.

¿Por qué repetir?


¿Acaso estamos intentando subsanar los errores del pasado, los dolores viejos, intentando darles a ellos un nuevo final? 

 ¿Es en la repetición, en la segunda oportunidad inconsciente donde creemos que nos saldrá bien?

 O simplemente queremos aprender, repitiendo de memoria, alguna vez será la última.

¿Cómo se cambia un patrón? ¿Cómo elegimos sin elegir?

No puedo evitar preguntarme.... ¿Por qué seguir intentando?

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