Ya hemos hablado de los amores platónicos, artistas,
profesores, actores o incluso personajes con los que soñamos, a veces dormidas
y otras muchas despiertas.
También, de cómo se sobrevive a ese lapsus en los que nos
damos cuenta de que no son tan idílicos y muchas veces incluso son personas
normales, corrientes, y su pelo no luce siempre fantástico.
La columna de hoy radica entonces en otro tipo de
relaciones, o mejor dicho otro tipo de persona en la que caemos enamoradas a
veces sin darnos cuenta: El "popular"
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| "No me creerás, pero incluso antes de que me dijese su nombre, sentía como si ya supiese quien era: Yano Motoharu". |
¿Por qué nos enamoramos de aquel a quien todas aman?
Puede ser el chico popular de la escuela, el playboy del
instituto o incluso del trabajo… y puede
que tengamos muy en claro que no es ningun príncipe, a penas y llega a Noble
pero por alguna u otra razón no podemos evitar que nuestro corazón martillee aceleradamente cual despertador ante su encuentro.
Aún así, puede que un día él se de cuenta de la secreta anomalía
romántica que sentimos por él y llámenle destino, suerte o simplemente suceso
pero …
¡¡ÉL NOS CORRESPONDE!!
¿Cómo es posible eso?
¿Es que acaso no se dio cuenta de que somos de todo menos
modelos, a veces torpes, otras veces demasiado ruidosas, o incluso demasiado…comunes?
Pero él nos sonríe, nos devuelve un beso o incluso nos toma
de la mano y no podemos evitar preguntarnos:
¿Por qué YO? ¿Qué tengo yo de especial para él?
¿Es que acaso vimos demasiadas películas romanticas? Acaso se
cansó de slair con modelos de cabello lacio y perfecto?
¿O simplemente somos un trozo de realidad necesaria para su vida de estrella no tan anónima?
Muchas veces seriamos capaces de arruinar cualquier salida romántica
y tartamudear esas palabras, que indican que solo somos una simple mortal que
intenta conquistar a un dios… y es muy probable que él se nos quede mirando raro pero es producto de nuestra naturaleza insegura, a idealizadora.
¿Por qué idealizamos tanto?
¿Por qué cuando lo hacemos tan grande nos volvemos
inevitablemente tan pequeñas?


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