viernes, 25 de enero de 2013

Olvidar y Recordar, esa es la cuestión.

 Es una verdad universalmente reconocida –como diría nuestra adorada Jane Austen- que muchas veces, estas dos palabritas son utilizadas como opuestos.
Particularmente en materia de relaciones, y si hilamos mas fino podríamos afirmar también que ambas sobrevienen ante una ruptura.
Es decir, ¿Cuántas veces oímos decir –y nos oímos decirlo- que deseamos olvidar a alguien?

Incluso en esa película tan conocida “Eterno resplandor de una muerte sin recuerdos” la protagonista se somete a una intervención para eliminar todas las memorias de su ex novio.

Podríamos estar horas debatiendo acerca de que si es o no correcta su decisión pero me interesa destacar el hecho de que recordar todo de esa persona no es precisamente símbolo de no haberlo olvidado.


Lo curioso es que muchas veces utilizamos el “olvidar” como emblema de que dejamos atrás una relación, y que ya no sufrimos por ello, que hemos cerrado el capitulo y que ya no duele, ya sanó.
 Que las células de nuestro cuerpo se renueven cada año, y ese año,  crecimos,  soñamos y hasta dijimos cosas diferentes.

Pero es probable que en algún momento surja un recuerdo, una foto, melodía o hasta libro cuyo pensamiento deriva en “aquel que no se puede nombrar” y adiós cordura.

Una duda nos asalta: ¿Todavía no lo olvidé? ¿Qué no olvidé? Si sus ojos, su rostro e incluso su numero de teléfono pueden seguir almacenados en nuestras huellas mnémicas.

Es complicado, ya q la misma anatomía nos confunde.
A pesar de sentir física e inexplicablemente el enamoramiento en la piel, en el estomago e incluso en la punta de los dedos, cuando se trata del vacío, del “ya no” es mas confuso.
Quizás No haya en este caso un indicador tampoco.
Quizás No es como con las heridas, que cuando dejan de sangrar se nota en la “cascarita” que a veces es tan irresistible para arrancar.

¿Dónde encontramos esas cicatrices invisibles?

Y por más que las encontremos, por mas que sepamos el momento exacto en el que la herida se produjo… ¿Qué cambia? ¿es acaso símbolo de algo?

Si en el mismo recuerdo existe el olvido, si en el olvido existe el recuerdo.
Si viviéramos cosas para olvidar ¿Qué sentido tendría? ¿para que sirvieron todas nuestras relaciones pasadas?

¿Se olvida el por qué lastimó, o se olvida cómo nos lastimaron? 

1 comentario:

  1. Justamente en esto ultimo estoy de acuerdo, para que vivir si estariamos olvidando relaciones... Lo importante en el recuerdo, es que no lastime y que solo sea un hecho del pasado, el cual no abra nuestras heridas ya cicatrizadas :)

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