lunes, 24 de junio de 2013

El Amor y el Deseo

¿Hablamos de amor cuando hablamos de deseo?
¿Son acaso conceptos inseparables?

Después de algún recorrido, después de conocer infinidad de personas, de seguir conociéndolas y de intentar des-conocerlas,  no puedo evitar pensar si amé a todos aquellos, si estuve enamorada, y por sobre todas las cosas, si realmente, realmente los deseaba.

Quiero decir, ¿Existe alguna diferencia entre el amor y el deseo?

No voy a ponerme a parafrasear a Freud acerca de las diferentes concepciones de deseo, pero, básicamente, podríamos definir que el deseo No tiene un objeto.
Es cierto, de hecho, el mismo padre del psicoanálisis hablaba de que éste deseo, siempre va mutando, y al carecer de un objeto estático, pues nunca se satisface.

Ok, sí, yo también tuve deseos de cerrar el libro, prenderlo fuego y decirle algunas cuantas cositas a cierto usuario del diván y fumador de pipas, pero pensándolo en un sentido amplio, en materia del amor, es agradable que éste deseo no se satisfaga.

¿Quién no soñó acaso, con un amor a lo Edward y Bella, o Rosalie y Emmet, donde a pesar de las décadas que llevaban juntos (y la incapacidad para envejecer) seguían rompiendo el mobiliario de la casa cada vez que se besaban?

El deseo no es económico, pero tampoco es sinónimo de amor.

Habría que diferenciarlos entonces, ya que el amor puede adoptar múltiples formas, dice Joaquín Guillen incluso que hay más de un amor, amores que no siempre son de a dos, e incluso hemos hecho un pequeño repaso por ellos en columnas anteriores, amores prohibidos, no correspondidos, platónicos, fraternales, y… el verdadero.

Para la Psicología, el amor verdadero surge en una tercera etapa, posterior al idealista (quien no ha dicho “es más lindo en persona”….) la desilusión (resulta que no era tan así) y la tercera, el amor Verdadero, el amor Real:
La decisión de querer estar con una persona, a pesar de sus defectos, de que nunca ordene su ropa, de que su pelo no luzca siempre perfecto, y que puede (y tiende a) no decir siempre las palabras correctas.

¿Qué relación guarda esto con el deseo?

Si hablamos de deseo, y no necesariamente del deseo psicoanalítico, ¿podemos hablar del deseo por el otro?

¿Ese deseo hacia la otra persona que hace desdoblar y doblar mil veces un trozo de papel con tal de no saltarle encima ante la primera sonrisa?
¿Ese deseo, donde su susurro en nuestro oído y lo que provoca su voz es aun peor que un troyano en una PC sin antivirus?


¿Existe deseo sin amor?  
¿Podemos desear a alguien sin necesidad de involucrarnos emocionalmente con él? O simplemente estamos siendo muy inocentes.

Fantaseando que jugar con un ex sin saber hacia dónde va, que meternos en una relación casual por el solo hecho de satisfacer (Ja!) momentáneamente esa sed del otro, no nos hará daño
No nos producirá sentimientos.

Y en esto me detengo. ¿No nos provocará nada en ese momento? Además del deseo de besarlo muy fuerte, De que cierta bomba de dos silabas empezada por un té y terminada por un amo se nos escape de los labios…

¿Y después? Después de que haber saciado esa ansiedad disfrazada, no tenemos garantías de que la próxima vez que titile el celular con su mensaje no sonríanos como tontas, tragando la aspiración de apretarle los cachetes cuando está concentrado.

¿Es acaso señal de enamoramiento? 

No puedo evitar preguntarme,

Entre el deseo y el amor ¿Cuál de los dos es el más peligroso?

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