¿Hablamos de amor cuando hablamos de deseo?
¿Son acaso conceptos inseparables?
Después de algún recorrido, después de conocer infinidad de
personas, de seguir conociéndolas y de intentar des-conocerlas, no puedo evitar pensar si amé a todos
aquellos, si estuve enamorada, y por sobre todas las cosas, si realmente,
realmente los deseaba.
Quiero decir, ¿Existe alguna diferencia entre el amor y el
deseo?
No voy a ponerme a parafrasear a Freud acerca de las
diferentes concepciones de deseo, pero, básicamente, podríamos definir que el
deseo No tiene un objeto.
Es cierto, de hecho, el mismo padre del psicoanálisis hablaba
de que éste deseo, siempre va mutando, y al carecer de un objeto estático, pues
nunca se satisface.
Ok, sí, yo también tuve deseos de cerrar el libro, prenderlo
fuego y decirle algunas cuantas cositas a cierto usuario del diván y fumador de
pipas, pero pensándolo en un sentido amplio, en materia del amor, es agradable
que éste deseo no se satisfaga.
¿Quién no soñó acaso, con un amor a lo Edward y Bella, o
Rosalie y Emmet, donde a pesar de las décadas que llevaban juntos (y la
incapacidad para envejecer) seguían rompiendo el mobiliario de la casa cada vez
que se besaban?
El deseo no es económico, pero tampoco es sinónimo de amor.
Habría que diferenciarlos entonces, ya que el amor puede
adoptar múltiples formas, dice Joaquín Guillen incluso que hay más de un amor,
amores que no siempre son de a dos, e incluso hemos hecho un pequeño repaso por
ellos en columnas anteriores, amores prohibidos, no correspondidos, platónicos,
fraternales, y… el verdadero.
Para la Psicología, el amor verdadero surge en una tercera
etapa, posterior al idealista (quien no ha dicho “es más lindo en persona”….)
la desilusión (resulta que no era tan así) y la tercera, el amor Verdadero, el
amor Real:
La decisión de querer estar con una persona, a pesar de sus
defectos, de que nunca ordene su ropa, de que su pelo no luzca siempre
perfecto, y que puede (y tiende a) no decir siempre las palabras correctas.
¿Qué relación guarda esto con el deseo?
Si hablamos de deseo, y no necesariamente del deseo psicoanalítico,
¿podemos hablar del deseo por el otro?
¿Ese deseo hacia la otra persona que hace desdoblar y doblar
mil veces un trozo de papel con tal de no saltarle encima ante la primera
sonrisa?
¿Ese deseo, donde su susurro en nuestro oído y lo que
provoca su voz es aun peor que un troyano en una PC sin antivirus?
¿Existe deseo sin amor?
¿Podemos desear a alguien sin necesidad de
involucrarnos emocionalmente con él? O simplemente estamos siendo muy inocentes.
Fantaseando que jugar con un ex sin saber hacia dónde va,
que meternos en una relación casual por el solo hecho de satisfacer (Ja!) momentáneamente
esa sed del otro, no nos hará daño
No nos producirá sentimientos.
Y en esto me detengo. ¿No nos provocará nada en ese momento?
Además del deseo de besarlo muy fuerte, De que cierta bomba de dos silabas empezada
por un té y terminada por un amo se nos escape de los labios…
¿Y después? Después de que haber saciado esa ansiedad
disfrazada, no tenemos garantías de que la próxima vez que titile el celular
con su mensaje no sonríanos como tontas, tragando la aspiración de apretarle los
cachetes cuando está concentrado.
¿Es acaso señal de enamoramiento?
No puedo evitar preguntarme,
Entre el deseo y el amor ¿Cuál de los dos es el más
peligroso?

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