Algo que venía planteando en columnas anteriores, tales como Cuando no quieras sentir o en Histeria parte I, es parte de un fenómeno femenino del cual desconozco si Freud teorizó al respecto, pero al cual yo misma me animo a llamar “El Complejo de la Bella y la Bestia”.
Tal parece que Disney nos ha hecho mucho más daño del que pensamos, o quizás simplemente tenga q ver con algo edipico, retroalimentado por diferentes historias ya nombradas como Dr. House, Twilight, y Mr. Big.
¿De qué estamos hablando?
Una definición aproximada podría ser la siguiente: El delirio femenino para con los hombres medio bestias, medio humanos de los que caemos torpemente enamoradas. Pero no termina ahí, está esa estúpida idea que nos creemos, de que una es la que puede salvarlos, curarlos o convertirlos en príncipes. O el más peligroso del delirium Bella, la creencia ¡Injustificada! de que tienen un lado dulce que sólo nosotras podremos sacar a relucir.
Créanme, es más común de lo que piensan.
No quiero ir a casos extremos, por los dioses que no hablo de mujeres maltratadas o golpeadas.
Hablo de algo un poco más light, un romance de novela donde la bestia en cuestión es bestia por el simple hecho de tener un trato hosco, carecer de expresiones emocionales, o alguien quien en su vida ha sufrido mucho.
Como abordamos anteriormente en Cuando no quieras sentir, un chaleco antibalas atraviesa el corazón de nuestra bestia en cuestión y puf, alguna hormona producto de nuestra feminidad hace que tengamos el impresionante deseo de protegerlos, como un instinto maternal retorcido que lacera nuestra alma.
Me pregunto ¿Tendrá relación con el hecho de sentirnos únicas?
Sí él nos elije, si él es medianamente bueno solo con nosotras y sus impulsos agresivos son solo canalizados en la mejor de las pasiones humanas, nosotras nos transformaríamos en su princesa, la única que ha podido domarlo, su tua cantante, su talón de Aquiles.
Ahora bien, como todo complejo debería sepultarse, caer bajo la barrera de represión y dejarnos virar hacia otro objeto de amor. ¿Esto sucede a menudo? No siempre
No siempre podemos salir a tiempo de esas relaciones, no siempre tenemos la entereza suficiente para admitir que no somos las elegidas y como tal, él seguirá su rumbo y nosotras el nuestro.
Quizás, algún día alguien si pueda con él, pueda hacerlo feliz y quizás, nosotras no éramos las indicadas.
Pero ¿Cómo admitirlo?
¿Cómo no temer rendirnos si realmente creemos que vamos en la dirección correcta? Sí una palabra, una mirada, un gesto hace que nos replanteásemos seguir intentándolo…
Y además es muy probable que no podamos dejarlo ir al primer intento
Puede que volvamos a tropezar con ese cordón desatado, puede que las recaídas sean fatales como llamadas, mensajes y conversaciones por chat…
… ¿Cuándo será el día, en que despertemos de nuestro letargo, dejemos atrás ese sueño y nos demos cuenta que existen otras historias de amor?

Disney es despiadado... siempre son historias trajicas, o de muucha drama.. y se hacen categorizar ATP :P.
ResponderEliminarY si, no todas las historias de amor son sacadas de cuentos.